En estos días una gran mayoría de mujeres no tienen en
planes ser madres y otra mayoría casi igualitaria espera con ansias la llegada
de un pequeño ser fruto de ella o de su amor, podemos clasificarlo también en
las que están en condiciones o quiénes no, y porque no mencionarlo las que no
lo desean para nada. En las últimas estaba yo.
En mi caso, mujer, saludable y con hábitos relativamente
buenos de 25 años y casada hace dos, el hecho de ser mamá no era una opción,
primero por gusto y después porque de alguna forma me daba miedo que fuera
alguien quien me dijera que no podría. ¿Por qué tenía ese miedo? Bueno, siempre
me ha gustado tener el control de todo, y después de tener años de vida sexual
activa con mi pareja sin el uso de métodos anticonceptivos y sin preocuparme
por la concepción era más que claro que algo no andaba bien. No sabía si en el
o en mí, simplemente lo presentía.
Antes de pasar a la felicidad hay que destacar que nunca
antes me había hecho un check up ginecológico hasta un mes antes de saber que
estaba embarazada. Bien dicen que cada cosa sucede cuándo (inserte aquí la
deidad de tu preferencia) o la vida quieren que así sea.
En esa primer revisión de rutina me tuve que hacer a la idea
de tener “El síndrome de ovario poliquístico” (ENTRADA: El síndrome de ovario poliquístico) que
entre sus complicaciones principales tiene la esterilidad. Y lo difícil no era
eso, era explicarle a mi esposo que por ello nunca habíamos corrido riesgo y
que necesitaba tratamiento largo y una operación para deshacerme de los quistes
de mayor tamaño. (ENTRADA:
Hablar con tu pareja sobe temas de fertilidad) Otro tema difícil era
tener que lidiar con las preguntas complicadas, que por mala suerte, a días de
la noticia se hacían más frecuentes ¿Cuándo se van a animar? o el comentario,
“Es mejor tenerlos jóvenes, ya más grandes uno parece abuelito”, recuerdo siempre evadir las respuestas con el
mismo comentario “por el momento no, ahora queremos viajar” (ENTRADA: Dilo como va, No puedo
o no quiero tener hijos.)
Algunos días después de mí cita y desahogada por hablarlo
con quien lo debía hablar tuve un viaje de lo lindo y ahí, sin saberlo Paulita
ya crecía dentro, deshaciendo el montón de quistes que se supone no dejarían
pasar nada y absorbiendo lo que solo una operación podía eliminar.
Después de mis vacaciones aproximadamente a las dos semanas,
note como una pequeña y muy ligera bolita en mi abdomen no me permitía dormir
cómoda boca abajo, y sentía, sin saberlo, como mi cuerpo se preparaba con un
sueño agotador, eso sí, nada de vómitos, ni mareos. Aún era muy pronto para
eso.
A días de eso decidí hacerme la prueba ¿Cómo tuve ese
presentimiento, si justo antes sabía que no? Nada, no sé cómo. Sólo lo hice.
Así que señorita, señora, joven, mujer. Tu que estás leyendo
esto y que me das la oportunidad de entrar a tu vida como una amiga a través de
este blog, te digo, que si estas intentando y no puedes estar embarazada no te
preocupes, tu tiempo llegará y de verdad lo vas a disfrutar; Y si por el
contrario no lo estás buscando pero te interesa saber sobre el proceso de
maternidad o una visión realista de lo
que puedes vivir estas en el lugar indicado. Eventualmente subiré artículos
informativos sobre los temas más preocupantes / relevantes del embarazo y
porque no algo de mi experiencia sobre lo que es ser un matrimonio joven en
estos tiempos.
Volviendo a lo anterior ¿Qué paso después de ver mi positivo?
Te lo cuento en la siguiente entrada…
Por Karen Espinoza

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